Lo que nos preguntan en la llamada.
Con las respuestas que damos por teléfono, también las que no son lo que querríais oír.
Antes de empezar
¿Cómo se pone en marcha?
Lo montamos nosotros. Primero una llamada para ver cómo es vuestra sala; después os montamos el plano con vuestras mesas y la página de reservas con vuestras fotos y vuestra carta, y os pasamos los accesos. El primer servicio lo hacemos con vosotros.
¿Tenemos que comprar algún aparato?
No. La app de la sala está pensada para una tableta en horizontal, y cualquiera de las que hay hoy sirve. El panel del restaurante va en cualquier navegador. No hay ningún terminal, ninguna impresora ni ninguna instalación.
¿Se pueden pasar las reservas que ya tenemos?
Sí. Nos pasáis lo que tengáis, el libro de reservas o una hoja de cálculo, y las metemos nosotros: día, hora, personas, nombre y teléfono de cada una. No hace falta que tenga ningún formato concreto.
Cada reserva entra con vuestras propias reglas: si un día tenéis cerrado o una mesa ya está ocupada, esa no entra y os decimos cuál es y por qué, en lugar de esconderla. Las que vienen de aquí quedan marcadas, así sabéis qué había antes de empezar.
¿Lo podemos ver funcionando antes de decidir nada?
Sí, y es como lo hacemos siempre: os lo enseñamos en la llamada, con una sala como la vuestra y no con un restaurante de ejemplo cualquiera. Hablar con ventas.
El día a día
¿Hace falta internet para que funcione?
Sí. La tableta, la página de reservas y el panel miran la misma base de datos y se refrescan cada pocos segundos, que es lo que hace que el plano de la sala y la lista de reservas no se contradigan nunca. Sin conexión, la tableta no se actualiza.
¿En qué idioma está?
En catalán, castellano e inglés: la tableta de sala, la página del comensal y el panel. Cada persona lo ve en su idioma y lo puede cambiar cuando quiera. Lo que escribís vosotros (la carta, la presentación) sale tal como lo habéis escrito.
¿Qué pasa si un camarero se equivoca?
Cada acción de la sala se puede deshacer durante cinco minutos desde el aviso que sale al hacerla. Por eso ninguna acción pide confirmación: es más rápido deshacer un error de vez en cuando que confirmar cada acierto.
¿Resvity cobra algo a vuestros comensales?
No. Ni pagos en mesa, ni TPV, ni señales para reservar, ni comisiones por comensal. Resvity hace reservas y sala. Aquí está lo que sí hace, y lo que no, dicho igual de claro.
Precios, contrato y datos
¿Cuánto cuesta?
El plan Pro cuesta 79 € al mes y el Básico, 49 €, por restaurante y sin IVA. Mes a mes no hay permanencia. Ninguno de los dos tiene comisión por reserva ni por comensal.
Oferta de lanzamiento: los 5 primeros restaurantes que contraten el plan mensual, entre los dos planes, pagan 59 € por Pro y 39 € por Básico los 4 primeros meses. Solo si todavía no sois clientes, y una vez por restaurante. Quedan 5.
Pagando el año de una vez, pagáis diez meses y 2 son gratis: 790 € Pro y 490 € Básico. También lo podéis pagar en doce cargos mensuales de 72,42 € y 44,92 €, que suman 869,04 € y 539,04 € al año: 1 mes gratis en lugar de 2. La comparación completa está aquí.
¿Pro o Básico? ¿Cuál nos conviene?
Si queréis dejar la libreta y que los clientes reserven solos, Básico lo hace todo. Si además queréis llenar más mesas, aprovechar mejor las que tenéis y que los clientes vuelvan, Pro, que es el que recomendamos a la mayoría de restaurantes: analítica de mesas y clientes, lista de espera, fidelización, tarjetas NFC y códigos QR. La diferencia es de 30 € al mes.
¿Podemos pagar el año más adelante?
Sí. El pago único se puede hacer al firmar o a 30, 60 o 90 días, y el plan funciona desde el primer día. Cada 30 días de espera suma un 1 % al importe: Pro pasa de 790 € a 797,90 €, 805,80 € u 813,70 €, y Básico de 490 € a 494,90 €, 499,80 € o 504,70 €. El importe queda fijado el día que contratáis.
¿Podemos cambiar de plan más adelante?
Sí. De Básico podéis pasar a Pro cuando queráis, desde vuestro panel, y solo pagáis la diferencia del tiempo que queda. Todo lo que Pro os enseña sale de las reservas que ya teníais: no se empieza de cero.
¿Hay permanencia? ¿Qué pasa si nos damos de baja?
Depende de lo que hayáis elegido. El plan mensual no tiene permanencia: lo dejáis cuando queráis y el servicio os dura hasta el final del mes pagado.
El plan anual sí compromete un año, lo paguéis de una vez o en doce cargos. Pagarlo en doce cargos no os permite dejarlo antes: si os dais de baja a mitad de año, el año empezado se paga entero y el servicio os dura hasta que termina. Lo que hace la baja es que no se renueve.
En los dos casos, durante los treinta días siguientes podéis pedir una copia de vuestros datos; pasado ese plazo se borran. Las condiciones del servicio lo dicen con todas las letras.
¿De quién son los datos de los comensales?
Del restaurante. Resvity los trata como encargado, solo para hacer funcionar el servicio y siguiendo vuestras instrucciones. No los vendemos, no los cedemos y no los usamos para nada más, y los podéis descargar enteros cuando queráis. La política de privacidad explica cada dato y por qué está.
¿La vuestra no está?
Os la respondemos por teléfono. Las preguntas difíciles son las que más nos sirven.