Os lo montamos nosotros. Vosotros abrís la puerta.
Sin instalaciones ni aparatos especiales, y con las reservas que ya tenéis pasadas dentro.
Tres pasos, y el trabajo es nuestro
Hablamos
Una llamada para ver vuestra sala
Cuántas mesas tenéis, qué servicios hacéis, cómo tomáis las reservas hoy y dónde se os va el tiempo. Os enseñamos Resvity funcionando. No se firma nada.
Montamos
Vuestro restaurante, dentro
El plano con vuestras mesas y zonas, la página de reservas con vuestro logo, las fotos y la carta, y los horarios y las reglas de reserva. Nos pasáis el libro o la hoja de cálculo que tengáis y metemos las reservas que tenéis por delante.
Cada reserva que pasamos entra con las mismas reglas que una nueva. Si alguna no cabe, os decimos cuál y por qué.
Abrís
El acceso, y el primer servicio juntos
La persona titular recibe un enlace para elegir su contraseña e invita a su equipo. La tableta de la sala entra una vez y no os lo vuelve a pedir. El primer servicio lo hacemos con vosotros.
Lo que os hace falta
Lo que seguramente ya tenéis.
- Una tableta
- Cualquiera de las de hoy, en horizontal, para la sala.
- Conexión a internet
- La tableta y el panel se ponen al día cada pocos segundos, y por eso siempre dicen lo mismo.
- Un navegador
- Para el panel del restaurante, desde el ordenador o desde el móvil.

El día que abrís, el plano ya es vuestro.
Con vuestras mesas, los nombres de vuestras zonas y las reservas que ya teníais. El primer día ya servís con Resvity, sin tener que configurar nada.
Vuestros datos son vuestros, también el día que os vais.
Los descargáis cuando queráis
Desde vuestro Perfil, en «Vuestros datos»: todos los clientes, todas las reservas y el equipo, en archivos que abre cualquier hoja de cálculo.
Sin letra pequeña en la baja
El plan mensual se deja cuando queráis. El anual compromete un año, y darse de baja quiere decir no renovarlo.
Cada restaurante ve solo el suyo
Cada cuenta solo abre su restaurante. Ni cambiando la dirección del navegador se puede entrar en el de otro.
Os enseñamos Resvity con vuestras mesas.
Una llamada: nos contáis cómo cogéis las reservas hoy y os enseñamos cómo quedaría vuestro restaurante, con Pro o con Básico. En la llamada no se firma nada.